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La serie de Netflix que demuestra por qué es importante legalizar la marihuana



«¡Maldito marihuano!».

Si alguna vez has dicho esa frase... tienes un problema. El conflicto principal que existe en contra de la marihuana es que, de acuerdo con la sociedad y la cultura popular: todos son unos buenos para nada, apestosos soñadores que no aportan nada bueno a la sociedad. Sin embargo, la historia y la forma en que la marihuana se ve hoy en día en distintos países, demuestra que todos los clichés creados por las películas y por los conservadores en realidad son sólo un mito y cualquier persona, sin importar su clase social, su inteligencia, moral, y forma de ser, puede fumar la planta verde sin ser necesariamente un «¡Maldito marihuano!».




Durante años, el cine hollywoodense ha tratado de eliminar el mito de que la marihuana es mala, sin embargo, lo han hecho con intentos que sólo confirman los antiguos clichés. Primero, el dúo de Cheech & Chong introdujeron la droga a las audiencias norteamericanas con comedias como Up in Smoke y Still Smokin', cintas que los presentaban como sucios pordioseros sin un lugar en el mundo. Años después, el dream team de James Franco y Seth Rogen lo intentaron de nuevo con Pineapple Express, y aunque el trabajo era hilarante, no eliminaba el absurdo estereotipo. A pesar de esto, ese filme sirvió como un parteaguas para que algunos guionistas crearan personajes que reflejaran la realidad: individuos con trabajos normales, vidas tranquilas y alegres, que fumaban mota como si fuera cualquier cosa, similar a un trago de alcohol.


Gracias a esa cinta y a otras como Harold and Kumar go to White Castle y hasta Friday, hoy existen obras que se enfocan en mostrar que la marihuana no es mala y que, legalizándola, dejaría de ser vista como un peligro para las personas, además de que ayudaría a eliminar el narcotráfico. Tal es el caso de la nueva serie de Netflix, Disjointed, la cual no sólo es un fresco retrato de la nueva era en la que viven algunos estados de la unión americana, sino que también revela por qué es importante eliminar los estereotipos que existen detrás de la cultura del cannabis.




Protagonizada por Kathy Bates, quien ha dejado su marca a lo largo de la historia del cine con grandes actuaciones en la pantalla grande y chica, con trabajos como Misery y hasta The Office, Disjointed sigue a Ruth, una mujer que siempre ha apoyado el uso recreativo de la marihuana y que, gracias a la legalización en su estado, finalmente puede comenzar a operar como un dispensario de hierba. Aunque el trabajo deja mucho qué desear en cuando las historias y la estructura –ya que sigue una narrativa tradicional de series de situación (sit-coms)– tiene un honesto mensaje sobre las complicaciones de ser un consumidor y aún así seguir siendo visto como un criminal malviviente.


Disjointed parece una mezcla entre las obras de Franco y Rogen, y Cheech y Chong. A pesar de que tiene personajes que caen en el estereotipo del stoner, y de que sus historias en algunos episodios parecen una burla hacia las personas que fuman marihuana, encuentra cierto balance humano y político para hacer un comentario social que señala la discriminación y los verdaderos problemas que aún tienen que erradicarse cuando se habla del consumo de esta droga. Tanto el narcotráfico como los problemas familiares son abordados –aunque a veces de manera poco seria–.


El problema principal que tiene la serie, y la razón por la cual no ha sido reconocida y es considerada uno de los trabajos más débiles actuales de Netflix, es que, a pesar de tener toda la intención de mostrar un rostro moderno en cuanto al consumo de marihuana, parece estar dirigida solamente hacia aquellos que ya son consumidores; no crea una perspectiva externa ajena a ese mundo y su forma irónica de hablar sobre las problemáticas de los stoners parece más burlona que reveladora.


Al inicio parece llevar un buen camino, pero a los pocos episodios se derrumba, ya que la audiencia nota que todos los personajes parecen hechos con el mismo molde y que, aunque lo esperen, no verán un apropiado desarrollo que revele los motivos por los cuales cada quién decidió elegir la weed como un estilo de vida. Es decir, es una exploración superficial que no permite que nadie más, además de los consumidores, pueda identificarse. Asimismo, las actuaciones (incluyendo la de Bates) no son convincentes, parecen hechas por individuos que nunca en su vida han consumido la hierba, lo cual hace que la historia tenga mucho menos congruencia.


Así que si eres de los que gritan «¡Maldito marihuano!» o si eres uno de ellos y estás cansado de ser visto como un bueno para nada, dale una oportunidad a este trabajo, que, aunque no sea perfecto, tiene un mensaje bastante directo y muestra que la hierba no provoca daño, a menos que sea ilegal, ya que hace que las personas señalen a otros como parias, cuando en realidad son personas honestas. Individuos con problemas similares, un poco de humanidad, y mucho amor en el fondo.

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